24 Oct

TESTIMONIOS DE MAYORDOMIA

Anthony Bantú, guardó el libro de contabilidad del Diezmo de su madre, en un cajón de su escritorio, al lado de su Biblia, y lo mostraba a sus amigos y a decenas de miles de personas en sus concurridas reuniones donde el presentaba sus conferencias y testimonio de su fe. Este fiel y fervoroso cristiano, dice que se lo debe todo al hecho que su madre practicaba el diezmo; su devoción a esta norma marco el rumbo de su vida.

“El que poco siembra, cosechara poco y el que siembra generosamente, generosamente cosechara” (2 Cor.9:6). La queja más común para diezma es el alto costo de la vida, y muchas personas se valen de esta excusa para no ofrendar. Pero el hecho es que cuesta más vivir si no ofrendamos.

Dios espera que seamos generosos en compartir un poco de lo mucho que Él nos da, no solo en causas nobles sino primero nuestra ofrenda a Dios, es decir el diezmo. Mi diezmo es más que una cantidad, o que dinero en efectivo, en cheque o electrónico o por tarjeta, es mi contribución a las necesidades y servicio de mí Parroquia, para la educación, formación y atención a los más necesitados y a la evangelización de la comunidad.

Un día el pastor de la Iglesia pidió que todos los miembros de la comunidad diezmaran. Parecía imposible que una mujer viuda pudiera hacerlo; y sin embargo, ella fue la primera en llevar su ofrenda de $ 10.00 que era más de la mitad de lo que habían ofrecido los miembros más ricos de la iglesia.

La historia de Ananías y Safira es un ejemplo del alto costo de no ofrendar. (Hech 5,1-12). Ellos vendieron una propiedad y pudieron haber ofrendado, “pero sustrajeron parte del valor” y se pusieron de acuerdo para ser egoístas y mentir en no poder ayudar a personas necesitadas… Ananías y Safira no fueron honrados para con Dios. Es mucho más barato dar, que “esconder” egoístamente las bendiciones de Dios.

Nuestro programa de Mayordomía se concreta en nuestras ofrendas Dominicales; es nuestra ofrenda a Dios, que siempre es generoso con todos, es dar un poco de lo mucho que Él nos da. Es contribuir a los programas, proyectos, necesidades, formación y mantenimiento de los edificios de la Parroquia. Es un deber de todo Católico diezmar a su Iglesia como agradecimiento a Dios. Recuerdan que lo que damos a Dios, Dios siempre lo multiplica al ciento por uno. Haga hoy su compromiso, escriba en la tarjeta de Mayordomía o diezmo su compromiso y que Dios bendiga y premie su generosidad.

Bendiciones a usted, su familia y trabajo!

Rev. Wilson Cuevas, Pastor

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