28 Feb

POR QUE SUCEDEN ESTAS COSAS ?

Al encender la TV, escuchar la radio y leer el periódico nos impresionan las mil tragedias que pasan en el mundo en que vivimos. Surge la pregunta espontánea y angustiosa: ¿Porqué?

¿Porqué este joven la alegría de su familia, muere en un accidente? ¿Porqué yo que trato de ser bueno y de servir a otros, todo me sale mal?, ¿Porqué el tumor, sí resultó maligno?, ¿Porqué nos pagan mal, aquellos a quienes hemos favorecido?, ¿Porqué aquel hijo tan deseado ha nacido deforme?, ¿Porqué ese huracán destruyó las viviendas de tantas gente pobre?, ¿Porqué nuestras ciudades producen mendigos y gamines?…

Cristo también plantea el mismo problema del mal, a propósito de unas catástrofes ocurridas en su tiempo. Pilato había dado muerte a unos galileos inocentes y la torre de Siloe había aplastado a dieciocho compatriotas…

No es cristiano achacarle a Dios todos los males que ocurren en el mundo. Tendríamos entonces un Dios feroz y sanguinario que se complace en los dolores huaños, o por lo menos, no se preocupa de impedirlos. Tampoco remedia el problema decir que la culpa de todo la tiene el hombre. Porque nuestra voluntad es enfermiza y condicionada. Por esto el mal se refugia en un misterio que no alcanzamos a descubrir cabalmente. Y en cuanto a las catastrofes naturales, nuestra ciencia todavía es incapaz de prevenirlas.

¿Cómo resolvemos estos infinitos ‘porqués’ que a todos nos atormentan?

Partamos de una base segura: Dios es bueno, es nuestro Padre, es Amor Infinito. Pero quiso desde el comienzo del mundo, trabajar con las causas segundas: Con la naturaleza y con el hombre. Nosotros y la creación que también sufre nuestros pecados, le echamos a perder con frecuencia sus planes. Pero El es alfarero paciente y restaurador silencioso, que vuelve a remendar su obra y a enrutarla a cada paso hacia el triunfo definitivo.

Dios no responde de inmediato. Le encarga al tiempo la tarea de hacerlo. Le pide que haga reverdecer los arboles después del bombardeo, que cambie en cicatrices las heridas del alma, que nos seque las lagrimas, que nos ayude a mirar la vida con alegría y confianza y descifre poco a poco nuestras preguntas e incertidumbres.

Todos nuestros porqués se despejarán en el encuentro final con la Verdad, el día de nuestra Pascua. Mientras tanto la fe y la esperanza nos ayudan a encontrar en las resurrecciones de cada día, el amor y la misericordia de nuestro Padre Dios, !ocultos en el polvo del camino.!

Animo, Dios todo lo puede ! Bendiciones !

Rev. Wilson Cuevas, Pastor

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