13 Mar

¿PARA QUÉ SON LAS LEYES ?

Un abogado descubre con sorpresa que el culpable del caso que investiga es el novio de su hija. Todo está listo para la boda. La joven se entera y una noche interroga entre lágrimas a su padre: ¿Para qué son las leyes?, ¿Para destruir o para rehacer al hombre? ¿No podría yo rehabilitar a Jimy?

Los fariseos colocan a Cristo en un delicado parangon: Si perdona a la adúltera podrán acusarlo de obrar contra la ley. Si ordena apedrearla. ¿En dónde están su comprensión y el amor que predica?

Jesús apela a la conciencia de los acusadores, con una respuesta decisiva: “El que esté sin pecado que tire la primera piedra” Y mientras tanto escribe con el dedo en el suelo. Quizá recordaba a los acusadores la lista de sus delitos.

San Juan no omite un detalle interesante: “Se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos”

A veces los adultos somos los más culpables por nuestras actitudes de injusticia. Gozamos de experiencia y de poder decisivo, pero no deseamos arriesgar nuestros privilegios.

Jesús no niega la culpabilidad de la mujer, pero tampoco ordena darle muerte. La salva. Es su tarea: rehabilitar al hombre, “Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no peques mas”.

Nosotros no actuamos como Jesús. Casi siempre pedimos que se aplique la ley hasta las últimas consecuencias, sin preocuparnos por las situaciones que dieron origen al delito. Una ley que muchas veces no salva, sino que condena. Nos refugiamos en nuestros apellidos, posición social o cargo, y no dejamos de afirmar: “Yo no soy como los demás hombres”.

Es imposible ser bueno cuando se nace marginado de todo, mirando desde lejos a quienes todo lo tienen y están ciegos, sordos e indiferentes en su abundancia y privilegios. Al tomar la piedra para destruir al hermano, recordemos que alguna vez nos vamos a encontrar solos frente al Señor, como dice al final el Evangelio: “Quedó solo Jesús y la mujer en medio, de pie”

¡Piensa y Reflexiona en tus acciones!

Contigo,

Rev. Wilson Cuevas,

Pastor

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