3 Jan

Lo Más Importante

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El sobrio relato de San Mateo, sobre los Magos fue completado a través de los siglos por la imaginación popular. Se empezó a enseñar que eran tres aquellos hombres de Oriente que visitaron a Jesús en Belén. Se les dio nombre propio: Melchor, Gaspar y Baltazar. Se les hizo representar las razas blanca, cobriza y negra. Y enseguida se les llamo reyes.

“No se si eran reyes, no se si eran tres. Pero lo importante es que fueron a Belén”, así canta un villancico español. El Evangelio se limita a lo esencial: “Apenas nacido Jesús en Belén de Judá, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el rey de los Judíos que ha nacido? Hemos visto alumbrar su estrella y venimos a adorarlo”. Aquí la palabra magos no señala a quienes hacen magia. En el antiguo oriente significa practicante de cierta religión, posición económica y de “reconocida sabiduría”.

Guiados bajo esa luz, llegaron a la casa de la Sagrada Familia. Allí vieron al Niño con María su Madre y cayeron de rodillas, le adoraron y le ofrecieron: Incienso, oro y mirra. Casi nunca se habla del regalo que el rey Herodes les hizo a los Reyes Magos al darles este consejo: “Vayan a averiguar cuidadosamente que hay sobre ese Nino” Siguiendo este consejo, ellos fueron y descubrieron al Niño con María y José. Y lo adoraron como Dios! No hay nada más importante en la vida que conocer bien a Jesucristo, pues sólo así lo podremos amar!

Ojalá llegue un día en nosotros, nos encontremos cara a cara con Él para adorarle. Comprenderíamos entonces que nada valen títulos, condecoraciones y ropajes. Nos sentiríamos limpios de tanta mentira institucional y reconciliados con la verdad de Dios. Comprobaríamos que sólo Él colma nuestras esperanzas.

Caminemos hacia el Señor. Que Él ansia que no nos detengamos entre los “grandes”, las diversiones y los “espejismo” de nuestro mundo y atrevámonos a acercarnos a Él. Que los lujos de la casa de los “Herodes de este mundo” no nos empalague los ojos. Se ve mejor bajo la luz de Dios y sobre todo se alcanza a distinguir con claridad la verdadera estatura de las personas y de las cosas, como le sucedió a los Magos. Presentemos el regalo de nuestro corazón lleno de amor y confianza en el Niño-Pastor y Rey!

Venga y adorémosle !
Rev. Wilson Cuevas, Pastor

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