21 Feb

DEJEMONOS TRANSFIGURAR

Vivimos en una sociedad en transito. Cambian las costumbres, se transforma el ambiente físico y moral, avanzan las investigaciones y los conocimientos. Cuando hoy nos habla San Lucas de la transfiguración de Cristo, pensamos que cada uno de nosotros puede también transfigurarse.

Así nos sucede pronto en el hogar. Todo a nuestro alrededor adquiere un nuevo brillo, no nos pesa el trabajo y parece que vale la pena todo esfuerzo. Otro día la conciencia nos transforma. Nos hemos reconciliado con Dios, quien nos renueva en lo interior y todas nuestras relaciones logran otra dimensión y otra forma de alegría.

Nos transfiguramos también, cuando compartimos lo que somos y tenemos: ciencia, experiencia, capacidad de apoyo y de consuelo, bienes materiales. Todo adquiere una nueva y mas amplia perspectiva y alcanza otra manera de ser y de colmar el corazón.

Lo mismo pasa cuando somos capaces de perdonar. Esa bondad profunda que todos guardamos aflora de pronto a la superficie, nos ilumina el rostro y nos hace mas parecidos a Dios. Cuando avivamos la fe, tambien se transfigure nuestra vida: ante el nacimiento del hijo y en la ardua tarea de transmitirle valores para que sea persona digna.

Pero además en el arte: el escritor, el dibujante, el músico, el que amaza el barro, talla la madera, labra la piedra o funde los metales. El que cultiva un árbol, edifica una casa, cose un vestido o teje una red. Todos ellos comprenden que su vida adquiere otra razón de ser. Alumbra otro ideal por el cual vale la pena competir.

No olvidemos levantar, de cuando en cuando los ojos, para ver la cara de Dios que nos mira de cerca. Esa es la gran alegría que llena nuestra vida y nuestros días, para avanzar al cielo que nos espera.!

Bendiciones !

Rev. Wilson Cuevas, Pastor

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