13 Dec

APOSTOLES DE LA ALEGRIA

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Un cristiano triste es un triste cristiano, que no motiva ni anima a nadie a vivir el cristianismo. Hoy celebramos el Domingo del “Gaudete”, que quiere decir alegria. San Pablo en la segunda lectura, nos dice: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres”. Las primeras palabras que dice el angel a María es, “Alégrate, llena de gracias” (Lc.1,28). El amor en toda sus genuinas expresiones, es el verdadero generador de alegria.

Sólo quien es amado y ama sabe, en verdad qué es la alegría. La Biblia nos dice que la alegría es fruto del Espíritu Santo, por eso los santos y santas son los seres más alegres. La santidad genera alegría auténtica. En una vida y en una ciudad, donde falta alegría, es que falta santidad. Dice un proverbio escocés: “Una sonrisa cuesta menos que la electricidad y da mucha mas luz”. Una tarea profundamente cristiana es difundir esa luz, hay tanta oscuridad en este mundo nuestro. ¡Debemos ser Apóstoles de la alegría!

El apostol San Pablo no se limita a dar un mandamiento de la alegrarse, sino que indica también cómo debe comportarse una comunidad que quiere testimoniar la alegría y hacerla creíble a los demás, dice: “Que vuestra gentileza la conozca todo el mundo”, es decir sean amables y generosos con todos. ¿ENTONCES QUÉ HACEMOS? En este tiempo de Adviento, revive la figura de Juan el Bautista, a quien le preguntaban sobre cómo debían proceder y él los invitaba a una sincera conversion: “A los ricos les decía: el que tenga dos túnicas, que las reparta al que no tiene, el que tenga comida o dinero que haga lo mismo. A los recadudares de impuestos: “No cobren más de lo establecido”. A los militares: “No abusen de su autoridad, no extorsionen, ni se aprovechen de sus denuncias…”

Empezamos a convertirnos cuando demostramos con nuestras acciones que somos amables y generosos en compartir las bendiciones de Dios en nuestra vida… Quien tiene medios económicos que revisen sus gastos de fin de año, ante el hambre y la pobreza de los demás. Si pertenecemos a la industria, la justicia nos exige promover y pagar salarios justos a los empleados. Si somos comunicadores, nuestra vocación es denunciar el mal, anunciar la verdad y participar en la búsqueda de soluciones.

¿Somos educadores? Preparemos a la juventud para que contribuya a un mundo más justo, más hermoso y feliz. ¿Profesional de la ciencia? Pongamos nuestra técnica al servicio de los hombres y mujeres, especialmente de los más necesitados. ¿Y los Gobernantes? Que promuevan programas que favorezca a los pobres y excluyan todo beneficio personal o partidista. ¿Si somos Sacerdotes? Prediquemos a Cristo, más que con palabras con la vida. ¿Si somos Padres de familia? Eduquen bien a sus hijos, sean ejemplo de vida para su familia, enséñenle la fe en Dios y los valores para convivir. ¿Y si somos Estudiantes? Estudien con seriedad y alegría, para que estén bien preparados para asumir las responsabilidades de una sociedad mejor. Hagamos de esta noche del mundo una Noche Buena!

Bendiciones,

Rev. Wilson Cuevas, Pastor

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